.
Después de despedirse de Eliseo, Eloy viajó hasta la época en que debía nacer Jesús, en el reinado de Herodes el Grande. No le iba a ser fácil encontrar a María, la humilde esposa de un carpintero, y pensó hacerlo de una forma indirecta, encontrando a su prima Isabel, que estaba casada con Zacarías, un sacerdote del Templo de Jerusalén. No le fue difícil localizar a Zacarías. Cuando lo encontró estaba oficiando una ceremonia en el Templo. Eloy no creía conveniente aparecer ante todos, pero en un momento en que Zacarías se separó de los demás asistentes para ofrecer incienso en el interior del santuario del Señor, se hizo visible ante él. Zacarías, al verlo, se turbó y empezó a temblar de miedo. Pensaba que Dios lo iba a castigar por haber ayudado a escapar a los que mataron al sumo sacerdote. Cuando Eloy intentó hablar con él, Zacarías le pidió que no lo castigase y se desmayó. Viendo que pasaba el tiempo y no salía del santuario, entró un sacerdote y logró reanimarlo, pero se había quedado sin habla.
Eloy siguió a Zacarías hasta su casa y allí se apareció a Isabel.
- No temas Isabel. Tu esposo cree que Dios me ha enviado para castigarlo, pero yo sólo quiero que me ayudes a encontrar a tu prima María.
Isabel no confiaba en aquel ser, y temía que quisiese encontrarla para entregarla a sus perseguidores.
- Si fueses un ángel del Señor no tendrías que preguntarme. Tú eres un demonio y trabajas para los que quieren encontrarla y matarla.
- Si fuese un demonio tampoco tendría que preguntarte. Dices que María está en peligro, y yo necesito ayudarla y proteger a su hijo.
- Mi prima no tiene ningún hijo, hizo un pacto con su marido para permanecer virgen hasta que se cumpliese un año de su matrimonio.
- Si sus enemigos la encuentran antes, su hijo no nacerá y el mensaje de salvación no llegará a los hombres. ¡Tengo que encontrarla!
Isabel estaba confusa y no sabía que pensar de aquel ser, pero el hecho de que conociese el mensaje de salvación, le hizo cambiar la actitud recelosa que inicialmente había tenido.
- Creo que tienes razón. Son sospechosos de haber matado al sumo sacerdote Zabulón y no van a parar de buscarlos. La encontrarás en Galilea, en una ciudad llamada Nazaret. Vive en la carpintería de su marido, no te será difícil encontrarla. Diles que vuelvan a Jerusalén para esconderse en mi casa.
Siguiendo las indicaciones de Isabel, Eloy encontró la casa de María. Era el mediodía de una luminosa mañana de otoño, el cielo estaba completamente azul y el Sol entraba por la ventana de la habitación donde se encontraba María. Ella estaba cocinando y esperando la llegada de José, que había salido a conseguir madera para su carpintería. Eloy se hizo visible ante María y le dijo: “No temas María”. Entonces María preguntó a aquel ser extraño si era por ventura un ángel del Señor, a lo que éste respondió:
- En efecto, soy un ángel del Señor, y he venido a anunciarte que el próximo verano darás a luz un hijo al que llamarás Jesús, que quiere decir: “Yahvé es salvación”, porque él será el que comunique a los hombres el mensaje de salvación y felicidad que el espíritu de Dios ha puesto en ti.
- ¿Cómo será eso posible si no he conocido a ningún varón?
- No te preocupes por ello, porque el espíritu de Dios estará siempre contigo y hará que se cumpla lo que te he anunciado.
El ángel desapareció, pero la nube siguió sobre su casa, y aún no había salido María de su asombro cuando llegó a casa José. María, llena de júbilo y gozo le comunicó la noticia a José.
- ¡Voy a tener un hijo!
José, que estaba profundamente enamorado de María y creía que ella sentía lo mismo hacia él, se llenó de estupor y tristeza ya que según el acuerdo contraído por ambos el día de su boda, había respetado su virginidad y pensaba seguir haciéndolo hasta que se cumpliese el convenido plazo de un año.
- ¿Cómo es posible que me hayas traicionado?
- Yo no te he traicionado, pero sé que voy a tener un hijo, porque un ángel del señor ha venido y me ha anunciado que el espíritu de Dios lo hará posible.
- ¿Dices que un ángel ha venido a visitarte?
- Sí, acaba de marcharse
- ¿Tenía aspecto de hombre?
- Si pero..
- ¿Estás segura de que no te ha narcotizado y abusado de ti?
- Yo...
En esto volvió a oírse la voz, que había anunciado a María el nacimiento de su hijo.
- No temas José, María siempre te ha sido fiel, pero la palabra de Dios ha de venir al mundo y ser conocida por los hombres, y es su voluntad que nazca ese niño para anunciarla.
- Perdóname María por haber dudado de ti –dijo José.
- No hay nada que perdonar, ya que he sido yo la que, con la emoción, me he precipitado al anunciarte la buena nueva sin haberte explicado, antes, cómo había llegado a mi conocimiento.
- Entiendo que lo que Dios nos quiere decir con el envío del ángel, es que debemos intentar cumplir su voluntad y que eso debe estar por encima de cualquier compromiso previo que nosotros hubiésemos podido establecer.
El ángel volvió a hablar y dijo:
- Ésa es la voluntad de Dios, y también lo es que volváis a Judea, porque Isabel, la que todos creían estéril, está embarazada de seis meses y necesita vuestra ayuda.
- Pero en Judea estaríamos en peligro -dijo José.
- Es cierto que estáis en peligro, sospechan que mataste a Zabulón y no tardarán en encontrarte. Estaréis más seguros escondidos en casa de Zacarías.
- Haremos la voluntad de Dios.-Dijeron José y María al unísono.
Sin que ellos lo supieran, Eloy los siguió en su camino hacia Judea, para protegerlos si surgía algún peligro.
CÓMO SE HIZO LA NOVELA
LA HISTORIA DE ELOY
CAPÍTULO 13
María comentó a su padre:
- ¿Has inventado este capítulo o lo has copiado de la Biblia?
- Como pasa en otros capítulos, Hay mucho inventado por mí, pero sobre una base de la Biblia. En este caso el evangelio de Lucas, capítulo 1 versículos 5 al 25 “La anunciación del nacimiento del Bautista” donde se menciona “el poder de Elías” en el versículo 17, y ya que Eías aparece en este relato, me parece adecuado el que este relato aparezca en nuestro libro. En el mismo capítulo, los versículos 26 al 38, nos narran “La anunciación del nacimiento de Jesús”, que también está en el de Mateo en los versículos 18 al 25 de primer capítulo.
- Verdaderamente es misteriosa la versión de ambos evangelistas sobre la anunciación, del nacimiento de Jesús, pero hay algo que me ha llamado la atención en la anunciación del nacimiento del Bautista y que me gustaría comentarte. Se trata del versículo 15, que dice: “Porque será grande a los ojos del Señor; jamás beberá vino ni bebida embriagante; estará lleno de espíritu santo desde el seno de su madre”
- ¿Qué es exactamente lo que te llama la atención?-preguntó Tomás.
- Me llama la atención el que Juan no vaya a beber vino y que eso vaya a ser una de sus mejores características. Porque Jesús que se supone que va a ser mejor que Juan, sí que lo bebe, y convierte el agua en vino, y en la última cena lo elige para convertirlo en su sangre, y por si esto fuera poco, anuncia que en el Cielo también lo beberá, como se dice en el versículo 29 del capítulo 26, de Mateo y en los evangelios de Marcos y Lucas –dijo María.
- Me parece un tema interesante, y para tratarlo creo que debemos hacerlo con la Biblia en la mano, es más con dos ediciones distintas por si hubiese algún matiz que variase entre ellas. Lo haremos empezando por el último evangelio que es el de Juan, que como sabes no es el Bautista, sino el más joven de los apóstoles.
- En este evangelio, al hablar de la última cena no se menciona el vino, ni hay una institución de la Eucaristía con pan y vino, como en los tres anteriores.
- Efectivamente, y se supone que Juan habría leído los tres anteriores.
- Lucas y Marcos hablan de “el fruto de la vid” en una versión o “el producto de la vid” en la otra. Sabemos que entre los productos que se pueden sacar de la vid, están el mosto, el vino, el vinagre o el alcohol destilado, pero por antonomasia, el producto de la vid es el vino –dijo María.
- Pero Lucas y Marcos no estuvieron presentes en la última cena, y es lógico que diesen por sobreentendido que en ella estuviesen bebiendo vino, porque eso sería lo más normal. En cambio Mateo, que sí estuvo presente, dice “este producto de la vid”, por lo que podríamos pensar que no estaban bebiendo vino, sino otro producto, que naturalmente no iba a ser vinagre ni alcohol destilado, así que probablemente estuviesen bebiendo mosto. Es más, en el versículo 29 del capítulo 26, una de las versiones dice simplemente “hasta el día en que lo beba con vosotros en el reino de mi Padre.” Pero la otra matiza, “hasta el día en que beba con vosotros vino nuevo en el reino de mi Padre.”
- Tal vez al decir vino nuevo se esté refiriendo a un vino que aún no ha fermentado y que por lo tanto no tiene alcohol y no es una bebida embriagante.
Es posible, pero ya volveremos sobre este tema en otra ocasión –concluyó Tomás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario